Fiestas de “revelación”: la moda de revelar el sexo de los bebés con mega eventos

Fiesta de revelacion la voz de la gente

Es furor entre los famosos del mundo entero. Y los argentinos no se quedan atrás: Pampita y Armani, entre otros. Peligros de un ritual importado.

Rosa y celeste. En forma de polvos, glitter, sabor de bizcochuelo o pirotecnia. Es la nueva moda que se expande por el mundo para festejar la llegada de un recién nacido. Y ya llegó a Argentina. Pampita celebró así el día de su cumpleaños; el futbolista de la selección Franco Armani hizo lo mismo junto a su pareja, la modelo Daniela Rendón. Aunque el evento fue hace varias semanas, eligieron el día del padre para subir el video: hubo música suave, globos plateados que recibían al “baby Armani” y una ceremonia digna de TV. Podría pasar como una tendencia más en las redes sociales, o podría volverse peligrosa, y no solo por los incendios que provoca (ver fotos). Sus antecedentes ameritan la duda.

El origen. La precursora de la práctica es una escritora estadounidense (ver recuadro). Originalmente se organizaban con el desconocimiento de los papás: el médico ponía la ecografía en un sobre cerrado y ellos la llevaban a una pastelería -o negocio de bengalas, o piñatas, o cualquiera similar- para que los encargados del servicio identificaran con rosa o celeste al futuro bebé. Ahora, aunque los progenitores conozcan el sexo, la celebración persiste. Vincula directamente los genitales con el género, y la crítica que más le pesa es que construye estereotipos aún desde antes del nacimiento.

“El género que la sociedad percibe previamente al nacer, haciendo un paralelismo entre genitales y género, influye en cómo las personas se relacionan y tratan a las demás”, asegura a NOTICIAS el psicólogo Bruno Gabriel Silva, de la Red de Psicólogxs Feministas. Y advierte que si bien “la subjetividad tiene mucha más fuerza que la norma”, este tipo de ceremonias “no son inofensivas y hasta quizá no valgan la pena por todo lo que pueden proyectar” en esos niños y niñas.

Coincide en esto Matías Veneziani, secretario de la Asociación Civil Infancias Libres, que acompaña a las familias en el proceso de criar a niños trans (que no se identifican con el género asignado al nacer). Para él, este tipo de fiestas “que hacen alarde de un dictamen médico no garantizan que la identidad de esa persona sea la que están proyectando sobre ella. Es una manera de imponer, de cierto modo, lo que la sociedad binaria nos enseñó desde que tenemos uso de razón: que porque tiene vulva va a ser nena y porque tiene pene va a ser varón”, explica.

Consultada por NOTICIAS, la periodista especializada en salud y socióloga Daniela Chueke recuerda que “el género está entendido no solo como una cuestión biológica sino como una construcción social”. Aún así cree que “ritos de pasajes tenemos que tener, somos sociales y siempre hay un componente de magia. La fiesta puede ser un lindo momento, el asunto es la crianza”, opina. Solo el tiempo dirá si la tendencia se expande o no; lo cierto es que las crianzas trascienden cualquier ritual. En palabras de Silva, “lo contrario a la violencia del estereotipo, que es como una jaula subjetiva, es dar lugar a la multiplicidad de posibilidades: de vestirse, de jugar, de ser”.

Explosiones

En 2017 fue Arizona, en 2020 California. La pirotecnia utilizada en estas fiestas causó incendios con costos millonarios en varios bosques de los EEUU.

Andrógina: Bianca Karvunidis

La bloguera estadounidense Jenna Karvunidis inauguró la tradición en 2008. Celebró la llegada de Bianca con una versión low cost, cortando una torta de bizcochuelo rosa y subiendo el video a la web. Quienes replicaron el festejo elevaron cada vez más la vara: desde autos carísimos que expulsan polvos de colores hasta dramáticos explosivos que dañaron hectáreas de flora y fauna. Pero Bianca, que se define en Instagram como “la primera bebé de una fiesta de revelación”, también adjunta en su bio un curioso hashtag: #girlsinsuits (chicas de traje). Su madre contó en varias entrevistas el proceso de “masculinización” de su look: ahora la nena posa en fotos con excéntricos trajes y pelo rubio casi al ras. Su mamá tuvo que pedir, el año pasado, que “por el amor de Dios dejen de quemar sus comunidades solo para contar al mundo que su hijo tiene pene”.

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