Nahuel Molina, de descarte en Boca a revelación en Argentina

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Tras quedar libre en «El Xeneize», el oriundo de Embalse pasó a Udinese de Italia. Su gran nivel en el Calcio lo llevó a la Selección, donde hoy es la gran sorpresa en el lateral derecho. Conocé su historia.

El sol desaparecía lentamente en el horizonte de Embalse, en el punto exacto donde se besaban, como en cada atardecer, el lago y el cielo.

En la costa, cuatro remeras, a modo de improvisados palos, eran los arcos para un puñado de pibes que armaron un picadito. Algunos soñaban con ser como Messi. Otros, como Cristiano Ronaldo. Todos, como Nahuel Molina, el hijo del pueblo.

Nahuel Molina Lucero nació en Embalse, una turística localidad cordobesa emplazada junto al dique más grande de la provincia. En un enclave marcado por los deportes náuticos, él prefirió, desde pequeño, jugar con la pelota.

Su elección no generó sorpresa, ya que se crió en el seno de un hogar numeroso y bien futbolero. Tiene dos hermanos varones, que también se inclinaron por la redonda, y dos hermanas. La familia se completa con su mamá y su papá, Hugo, que es director técnico y de joven practicó el deporte más popular.

Nahuel empezó a mostrar condiciones en las canchas de su ciudad natal, de unos 15 mil habitantes. De niño era goleador: jugaba de centrodelantero y rompía redes cada vez que tenía una oportunidad.

A los 11 años, hizo una prueba en Río Tercero para el proyecto Barcelona, un emprendimiento del club catalán en Argentina. Se fue a Buenos Aires, estuvo en la academia del “Barsa” en San Justo y llegó a coquetear con mudarse a “La Masía”. Allí lo vio “Coqui” Raffo, quien tiempo después lo llevó, siendo aún preadolescente, a las inferiores de Boca Juniors.

Fuente: cadena3.com

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